Por Camila Moreno

A veces me pregunto que transformaciones sufre una persona cuando cursa una beca en el exterior, o da un paseo pagado por determinadas instituciones extranjeras, o simplemente cuando se asocia a esos “intelectuales” que con fachada de “sinceros, criticos y constructivos” solo son grandes nadadores de las dos aguas. ¿Por que noto que sus enfoques cambian y casi siempre en detrimento de los matices ideólogicos que una vez enarbolaron?

Que esto suceda con seres despreciables, de baja catadura moral, o en mercenarios que se venden al mejor postol, o en traidores que hoy reciben una paga para mañana ser rechazados por sus contratantes, no me asombraría… de hecho nunca me ha asombrado. Pero que esto suceda en personas de mi misma generación, a las que he visto ser firmes en la defensa de nuestra Revolución me entristece. Afortunadamente sucede en unos pocos y no en la inmensa mayoría.

No citaré nombres, no propiciaré ese debate en mi web, pero creanme que duele ver como en un lenguaje confuso que intenta ser intelectual, filosofo y a la vez popular es utilizado por determinados amigos (que empiezan ya a desteñir el color rojo de sus ideales, pasando a un peligroso rosado) para cuestionarse hechos, realidades, o caracteristicas de nuestro sistema.

¿Por qué no escriben ya de las virtudes y los aciertos de nuestra Revolución? ¿Por qué no escriben de los males que aquejan esas naciones que han visitado o de la politica exterior de esos gobiernos que ha hecho posible que hoy el caos, la desnutrición, el terror y la guerra prevalezca en el llamado mundo arabe? ¿por qué no equilibran? ¿No conocen lo que es el balance temático o simplemente su musa solo tiene espacio en la hipercritica?

Ahora resulta que para estos “revolucionarios”, de Julio Antonio Mella estar entre nosotros estaría marginado o sancionado, y su magnetismo como orador lo hubiese convertido en peligroso. Es increíble como en este estilo de especulación en el tiempo, nada que ver con Nostradamus, no se concibe a Mella en el papel de los cientos de miles de jovénes universitarios o exgresados que defendemos a ultranza nuestro modelo socio politico y que somos fidelistas de pura cepa, no se concibe que su oratorio fuera apreciada como lo es la de Eusebio Leal, Ricardo Alarcón, Abel Prieto, o como lo es la de dirigentes estudiantiles que hoy abundan en nuestros centros, no, esa variable en el ejercicio futurista de estos “revolucionarios” no tiene espacio, que pena.

No me escondo, soy seguidora de blogueros revolucionarios, de otros que sin serlo tanto son sinceros, de la pluma de Silvio Rodriguez, Iroel Sanchez, Enrique Ubieta y de otros tantos que tienen bien definido en que aguas nadan y hacia que orilla se dirigen. No me identifico ni me interesa Pablo Milanés (excepto su música), ni Ravsberg ni otros de ese corte, así como al mismo tiempo rechazo y desprecio a los mercenarios que han vendido, venden o pretendan vender su almas al diablo.

Soy tan cubana y tan universitaria como cualquiera, leo y estudio como un ser normal, hago los mandados, sufro necesidades, tengo una niña pequeña que educar y alimentar, tomo el transporte urbano y como a casi todos el dinero no me alcanza, pero aquí estoy, preguntandome, como dijo la Colmenita ayer en el acto de condecoración de nuestros cinco hermanos, que debo hacer ahora… que debo hacer para contribuir que Cuba tenga un Socialismo cada día mejor, que debo hacer por ayudar a mis hermanos, por ser una persona mejor, por ser más martiana y fidelista… entre otras tantas cosas…

Afortunadamente parte de la respuesta ya la tengo: “no desteñirme”.