Foto: NASA/JPL-Caltech/McGill.

Foto: NASA/JPL-Caltech/McGill. Foto: NASA/JPL-Caltech/McGill.

De cuando en cuando, la exploración cósmica y los instrumentos que se utilizan para ese fin ofrecen imágenes que coquetean con la casualidad y la coincidencia, formaciones que si bien son azarosas, encuentran una inesperada semejanza con símbolos acuñados por la mente y la cultura humanas.

Así, por ejemplo, hace unos meses, el vehículo Curiosity Rover de la NASA dio con una piedra en Marte que parecía una lagartija; también está el caso de un par de constelaciones que informalmente se conocen como “el Ojo de Dios”, porque parecen atisbar insomnes lo que sucede en el universo; finalmente, en una de las coincidencias más épicas, se encuentra la lucha sostenida entre un hombre y un dragón en la nebulosa de Orión, imagen captada en 2011. Ahora un fenómeno cósmico se agrega a esta singular lista, con una formación surgida por la explosión de una supernova a 17 mil años luz de distancia de la Tierra y la cual dio origen a esta nebulosa de viento de púlsar —o plerión— que ha comenzado a conocerse como “la mano de Dios” por su semejanza con una titánica extremidad (su nombre técnico, menos memorable, es PSR B1509-58). La imagen fue captada por el Observatorio de rayos-X Chandra de la NASA, instrumento que por sus características ha generado tanto la forma, como la particular coloración que observamos. El viento púlsar que alimenta la nebulosa rota a una velocidad de 7 revoluciones por segundo, arrojando partículas que interactúan con los campos magnéticos cercanos, provocó ese efecto de un guante de rayos X que cubre una mano. Por otro lado, según se explica en el sitio space.com, la nube roja en torno a los “dedos” es una estructura diferente, la RCW89, originada por el aumento de temperatura asociado con el efecto del viento púlsar. Curiosamente el aspecto pareidólico de esta nebulosa podría ser una de las primeras pistas para indagar y descifrar la naturaleza tanto de la propia B1509, como de los agujeros negros y la interacción entre éstos y las galaxias. (Con información de Pijamasurf)