José Couso.

José Couso.

El juez de la Audiencia Nacional de España, Santiago Pedraz, ha decidido denunciar ante el Gobierno la falta de colaboración de las autoridades de Estados Unidos en la investigación sobre la presunta responsabilidad de militares norteamericanos en el asesinato del cámara de televisión José Couso, que tuvo lugar en Bagdad (Iraq) el 8 de abril de 2003.

Pedraz ha remitido este viernes un escrito al Ministerio de Justicia en el que señala que “desde el inicio de la causa se ha solicitado la oportuna colaboración a las autoridades estadounidenses y al amparo del tratado bilateral. Según se ha constatado, dichas autoridades no han dado cumplimiento a la asistencia judicial requerida en varias ocasiones; ni aun siquiera a notificar a los procesados el auto de procesamiento”.

El juez de la Audiencia Nacional tiene procesados a los militares estadounidenses Philip De Camp, Philip Wolford y Thomas Gibson como autores del asesinato del cámara de televisión José Couso, y les atribuye un delito contra la comunidad internacional en concurso con un delito de homicidio.

Pedraz señala en su escrito al Gobierno que pone en su conocimiento el incumplimiento por parte de Estados Unidos del tratado bilateral de cooperación judicial “a los efectos oportunos y en orden de garantizar el cumplimiento de los tratados internacionales”.

Falta de competencia

A pesar de dar curso a esta denuncia, el juez Pedraz ha rechazado abrir una investigación penal contra el Gobierno de Estados Unidos por un presunto delito de encubrimiento. Los familiares de Couso habían pedido a Pedraz que abriese una pieza separada para investigar la comisión de un presunto delito de encubrimiento por parte tanto de las autoridades norteamericanas como de las españolas por su falta de colaboración en la investigación del asesinato del cámara de televisión.

Pedraz señala en un auto dictado hoy que el delito de encubrimiento no es competencia de la Audiencia Nacional.
El instructor también rechaza la otra petición de los familiares de Couso, quienes también habían solicitado a la Audiencia Nacional que se tratasen las peticiones de colaboración judicial de Estados Unidos de la misma forma que ellos han dado curso a las pesquisas sobre el asesinato de Couso. Es decir, que España contestase a Estados Unidos con la misma moneda.

Pedraz rechaza este extremo y, recurriendo a los argumentos expresados por la Fiscalía, señala que la falta de colaboración de Estados Unidos “no habilita a los juzgados a inmiscuirse en temas de política criminal internacional, quedando esta facultad en manos de las autoridades políticas”. El juez señala que “correspondería en todo caso al Gobierno de España la adopción de las medidas que considerarse adecuadas en todos los órdenes de un tratado internacional”.

Invasión de Iraq

Pedraz sostiene que los disparos contra el Hotel Palestina, que provocaron la muerte de Couso, formaban parte de un “plan” diseñado para evitar que los medios de comunicación pudieran presenciar la toma de Bagdad por las tropas norteamericanas.

Dentro de este plan, y durante las primeras incursiones en Bagdad en la mañana del 8 de abril de 2003, la Tercera División de Infantería del Ejército de EEUU se situó en la ribera del río Tigris. Los carros de combate del 64º Regimiento Blindado de la división se situaron en un extremo del puente Al Jumhuriya, efectuando varios disparos contra edificios gubernamentales y otras posiciones militares iraquíes.

En cumplimiento de este plan, los tanques dispararon primero contra la delegaciones de Al Jazeera y Abu Dhabi TV, a pesar de que estas cadenas habían avisado al Pentágono de su ubicación exacta y habían marcado sus sedes con grandes letreros de “prensa”. Los disparos provocaron la muerte del periodista Tarek Ayyoub, así como dos heridos.

Acto seguido, sobre las 11.00 horas, uno de los carros de combate disparó un proyectil de 120 milímetros contra el hotel Palestina, a la altura del piso 15. El ataque se saldó con la muerte de Couso y del reportero de la agencia Reuters Taras Protsyuk.

Pedraz acusa a los procesados -el teniente coronel Philip De Camp, el capitán Philip Wolford y el sargento Thomas Gibson, pertenecientes a la Unidad de Blindados número 64 de la Tercera División de Infantería Acorazada del Ejército norteamericano- de participar en la decisión y ejecución de lanzar un proyectil contra el Hotel Palestina.

(Con información de Servimedia)