crucero_canal_panamaEl Canal de Panamá cumplió 14 años de administración nacional cuando en 1999 se concretó el histórico acuerdo firmado en 1977 entre Omar Torrijos y James Carter que devolvía al país la soberanía de la vía interoceánica y su zona.

Desde entonces, los trabajadores del Canal han entregado al Tesoro Nacional aportes directos por ocho mil 590,9 millones de dólares, es decir casi cinco veces más que lo recibido por el país en 85 años de administración estadounidense la cual sólo entregó a los panameños mil 833 millones entre 1914 y 1999.

La vía oceánica actual permite el paso cada año de 14 mil buques Panamax, y a partir de junio de 2015 los duplicará con la entrada en funcionamiento de la tercera esclusa para naves de gran calado post y superpostpanamax, lo que está obligando a una remodelación de los puertos de la región.

Los panameños han hecho gala de buena administración y manejo operacional del Canal, contrariamente a lo que siempre repitieron los ocupacionistas estadounidenses de que los nativos carecían de capacidad intelectual para enfrentar su tarea.

Sin embargo, la vida ha demostrado que lo han hecho con mucho más eficiencia que sus antiguos operadores sin que se hayan reportado situaciones, errores o accidentes graves en los trabajos que son permanentes durante todo el año.

La obtención de la soberanía panameña sobre el Canal y su zona de exclusión fue resultado de una gran batalla nacional que comenzó muy temprano y cuyos puntos más destacados fueron la rebelión del 9 de enero de 1964 cuando estudiantes del Instituto Nacional izaron la bandera nacional dentro de la zona.

El ejército estadounidense los reprimió salvajemente y provocó entre los panameños 23 muertos, hoy héroes y mártires de la patria.

La segunda gesta, ya firmado el Tratado Torrijos-Carter, fue la invasión militar estadounidense cuya cantidad de muertos aún se desconoce con exactitud, con el subterfugio de capturar al general Manuel Antonio Noriega por narcotráfico, pero con la verdadera intención de no entregar el Canal a los panameños.

Esa terrible e injustificada invasión ordenada por el expresidente George Bush (padre) no produjo los efectos buscados gracias al heroísmo del pueblo panameño que logró mantener la vigencia del Tratado Torrijos-Carter hasta su concreción.

Una década después del execrable crimen, al gobierno del expresidente William Clinton no le quedó otra alternativa que ceder y entregar la vía interoceánica a sus legítimos dueños, aunque mediatizada por una cláusula colonialista sobre su defensa militar que a Torrijos no le fue posible obviar.

Estados Unidos, que mantuvo en Panamá el Comando Sur, una fuerzas militar intervencionista, y la tristemente célebre Escuela de las Américas formadora de dictadores, ejerce a su albedrío un “derecho” de “hacer frente al peligro resultante de un ataque armado u otras acciones que amenacen la seguridad del Canal o de los barcos que transiten por él”.

Bajo la égida del Comando Sur, que ahora solamente tiene una representación formal en el país, Estados Unidos organiza cada año el ejercicio militar Panamax al que ha ido incorporando a mandos de ejércitos de la región

Al margen de esa situación creada por las cláusulas al Tratado, el gobierno panameño tiene la entera responsabilidad de las operaciones y beneficios del Canal, el fortalecimiento de su papel como centro del comercio internacional y logística, a la vez que cumple su misión de contribuir al progreso sostenible del país.

El general Omar Torrijos es el artífice de la entrega del Canal a la soberanía panameña y gracias a él país logró entrar de una manera dinámica a la era de la modernidad económica y social, y lograr un crecimiento jamás soñado cuando era una colonia bananera dominada por la United Fruit Company y la zona que actuaban como un Estado dentro del Estado

(Tomado de Prensa Latina)