bachelet

Michelle Bachelet.

Poco más de 13,5 millones de chilenos fueron convocados  a las urnas para elegir a la próxima presidenta entre la candidata del pacto opositor Nueva Mayoría, Michelle Bachelet, y la abanderada de la derecha, Evelyn Matthei.

La votación se produce luego de la primera vuelta del 17 de noviembre pasado en que Bachelet recibió 46,67 por ciento de los sufragios y Matthei 25,02, contienda en que además participaron siete candidatos, y que al ser ellas las que recibieron mayor respaldo, y no alcanzar más del 50 por cieto de los sufragios, pasaron al balotaje.

Los colegios de votación abren sus puertas a las 08:00 hora local y se mantendrán funcionando hasta las 18:00 hora local.

Se estima que alrededor de las 19:30 horas, una vez escrutado el 20 por ciento de los votos, se emitan por parte del Servicio Electoral los primeros resultados.

Los boletines serán dados a conocer desde el capitalino Centro Cultural Gabriela Mistral, que flanquea la emblemática Alameda, donde también funcionará el centro de prensa para la cobertura de las elecciones.

Trece millones 573 mil ciudadanos integran el padrón electoral, distribuido en 41 mil 349 mesas a lo largo del país. Desde el fin de la dictadura de Augusto Pinochet en 1990, esta es la segunda ocasión en que el voto será voluntario para los comicios presidenciales.

La primera ocasión fue en la primera vuelta del 17 de noviembre, cuando solo ejerció el sufragio el 49 por ciento de los electores.

Dos opciones tienen a la vista los votantes: o un giro hacia la centro-izquierda, que provoque cierto vuelco a las políticas del gobierno de derecha que encabeza el presidente Sebastián Piñera, o la continuidad en los postulados de su gestión.

La coherencia con la administración Piñera estaría en manos de la exministra de Trabajo Matthei, candidata por los partidos Unión Demócrata Independiente y Renovación Nacional.

Por su parte, Bachelet defiende una reforma educacional que vaya desde la educación parvularia, pasando por la educación en general, hasta la educación superior, que asegure una enseñanza pública de calidad, gratuita, sin lucro e integradora. Para generar los ingresos que permitan llevar adelante esos planes y otras políticas sociales prioritarias, como salud y pensiones, anunció el impulso de una reforma tributaria, que no solo permitirá recaudar más, sino también tener más equidad en el pago de los impuestos.

En tercer lugar, insiste en que los cambios de fondo que Chile necesita no estarán completos sin una nueva Constitución, que ponga fin a la heredada de la dictadura, que interprete a todos los ciudadanos, sea moderna, consagre la idea de un Estado social de derecho y garantice el ejercicio de esos derechos.

Tras los magros resultados del 17 de noviembre, el jefe del equipo de campaña de Matthei, Joaquín Lavín, izó bandera blanca y puso el comando en manos de jóvenes políticos, en un intento de oxigenar la candidatura de la derecha.

Surgió así un nuevo programa de gobierno con la vista puesta en la segunda vuelta, retoque que recibió duras críticas de las filas del excandidato independiente Franco Parisi, cuyo vocero calificó el paquete de la aspirante de la derecha como “una oferta navideña”.

El nuevo plan consta de 30 medidas, que según palabras de uno de los integrantes del comando de Matthei, se trata de un complemento, con el cual buscan darle cuerpo al “sueño de un Chile más justo”.

Las modificaciones tienden a darle mayores beneficios a la llamada clase media, y se apoya en propuestas que realizaron excandidatos presidenciales de la primera vuelta, entre ellos Parisi.

(Con información de Prensa Latina)

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