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“Esto es Cuba, siéntanse en su casa. Esto existe gracias al pueblo cubano y a Fidel”; fueron las palabras de Pablo Guayasamín, al dar la bienvenida al museo que lleva el nombre de su padre y a la impresionante Capilla del hombre a la delegación cubana que acude al XVIII Festival Mundial de la Juventud y los Estudiantes en Quito, Ecuador.

“No se dejan tirar fotos a los visitantes, pero ustedes pueden hacerlo”, afirmó el hijo de Oswaldo Guayasamín y los jóvenes cubanos se pudieron llevar imágenes de la formidable colección de arte que el gran artista ecuatoriano quiso legar a su pueblo y al mundo: arte precolombino, colonial, obras de Goya, Chagall, Orozco, Picasso, Lam, Miró y muchos otros, en lo que fuera su casa. Debajo, ese manifiesto humanista que es la capilla del hombre, con las obras de Guayasamín a gran formato y su mensaje para todos los tiempos.

Llegados de sendos homenajes en los monumentos quiteños a Martí y Eloy Alfaro, los jóvenes cubanos permanecieron varias horas con los ojos inundados por cumbres del arte universal para luego partir al escenario de la marcha y el acto que darían comienzo al Festival. Andando ya, llegan unos muchachos con su bandera: “Cuba, somos boricuas, ¿nos dejan marchar con ustedes?”, y otros, llegados de algún país de habla inglesa se ponen al frente del bloque cubano con una tela que pide libertad para Los Cinco cubanos condenados injustamente en Estados Unidos. Jóvenes saharauis piden banderas cubanas para retrarse con ellas y una conga tocada por por manos isleñas con bombos argentinos repica con la conducción magistral del trovador Tony Ávila.

Tras el desfile de las ochenta delegaciones presentes, comienza el acto: hablan la presidenta de la Asamblea Nacional del Ecuador, el Presidente de la Federación Mundial de Juventudes Democráticas, el alcalde de Quito y cuando toca la palabra al líder de la Revolución Ciudadana Rafael Correa rompe a llover.

Correa hace su discurso bajo la lluvia, denuncia el orden del capital impuesto al mundo en contra de los seres humanos, desnuda la hipocresía de Washington con los derechos hiumanos mientras mantiene el bloqueo a Cuba y, luego de desenmascarar a una “izquierda infantil” funcional al imperialismo, termina sus palabras pidiendo a los jóvenes cambiar el mundo por un nuevo orden: el socialismo. Los cubanos lo escuchan bajo el tremendo aguacero, ni uno sólo se mueve hasta que Correa concluye sus palabras citando al Che: “Hasta la vistoria siempre”; unidos frente y al frío y la lluvia, cantan su himno nacional, por su país, por Ecuador, por el Sahara Occidental, por Puerto Rico, por Los Cinco, porque eso es Cuba en estos días de Festival: solidaridad, unidad, desafío.

(Tomado de La pupila insomne)