Con el dispositivo Odón, un auxiliar mete una bolsa de plástico dentro de la manga de plástico lubricada alrededor de la cabeza, la infla para sostener la cabeza y jala la bolsa hasta que el bebé salga. Foto: The New York Times

Con el dispositivo Odón, un auxiliar mete una bolsa de plástico dentro de la manga lubricada alrededor de la cabeza del bebé, la infla para sostener la cabeza y jala la bolsa hasta que el pequeño salga. Foto: The New York Times

Jorge Odón, de 59 años, un mecánico de autos argentino, construyó el primer prototipo en su cocina, utilizando una jarra de cristal como matriz, la muñeca de su hija hace el rol del bebé capturado, y una bolsa de tela y manga que fueron confeccionadas por su esposa son el dispositivo diseñado para salvar vidas.

El mecánico argentino tuvo la idea de crear su aparato después de ver en un video en Youtube cómo se puede sacar un corcho atascado dentro de una botella de vino, publicó el diario The New York Times.

Tan poco probable como parece, la idea que se llegó a concretar sobre el mostrador de la cocina se ha ganado la entusiástica aprobación de la Organización Mundial para la Salud y de otros importantes patrocinadores, mientras una compañía estadounidense de tecnología médica acaba de registrar la patente para su producción.

Con el dispositivo Odón, un auxiliar mete una bolsa de plástico dentro de la manga de plástico lubricada alrededor de la cabeza, la infla para sostener la cabeza y jala la bolsa hasta que el bebé salga.

Los doctores dicen que este dispositivo tiene un enorme potencial para salvar la vida de muchos bebés en países subdesarrollados, y quizás reducir el número de nacimientos por cesárea en los países acaudalados.

“Esto es muy emocionante”, dijo el Dr. Mario Merialdi, coordinador en jefe de la Organización para la Salud Mundial a favor de mejorar la salud maternal y perinatal y un prominente defensor del dispositivo Odón.

“Este importante momento de la vida es uno en el que ha habido muy pocos avances en el transcurso de muchos años”, señaló.

Jorge Odón con su invento. Foto: Toronto Star.

Jorge Odón con su invento. Foto: Toronto Star.

Alrededor del 10 por ciento de los 137 millones de nacimientos en el mundo cada año tienen serias y potenciales complicaciones, según dijo el Dr. Merialdi.

Alrededor de 5.6 millones de bebés mueren rápidamente, y alrededor de 260 mil mujeres mueren en el parto. Una obstrucción de parto, la cual puede ocurrir cuando la cabeza del bebé es demasiado grande o las contracciones de una madre exhausta se detienen, son factores realmente serios.

En los países ricos, las complicaciones con el feto resultan en una apurada visita a la sala de operaciones. Mientras que en clínica pobres y rurales, según dijo el Dr. Merialdi, “si el bebé no sale, la mujer se queda a su suerte’.

Las actuales opciones en dichos casos son los fórceps —, unas enormes pinzas redondeadas— o ventosas de succión que se pegan al cuero cabelludo del bebé.

En manos de un inexperto, cualquiera de estos métodos puede resultar en hemorragias, lesiones a la cabeza del bebé o torceduras de la espina dorsal.

Aunque se planean hacerle más pruebas al dispositivo Odón, los doctores dicen que este parece ser seguro para las parteras que cuentan con un entrenamiento muy básico en las labores de parto.

Odón vio en Youtube un video que mostraba cómo se puede sacar un corcho de una botella soplando una bolsa plástica. Con esta idea en la cabeza, inventó su aparato.

Odón vio en Youtube un video que mostraba cómo se puede sacar un corcho de una botella soplando una bolsa plástica. Con esta idea en la cabeza, inventó su aparato.

La idea la tuvo viendo Youtube

Odón se dedicaba a reparar piezas del carro en su garaje. Hace siete años, dijo, vio un video en Youtube que muestra cómo un corcho empujado en una botella vacía puede ser recuperados mediante la inserción de una bolsa de plástico, soplado hasta que rodee el corcho, y luego, sacándolo. Se quedó pensando en esa práctica, y a las 4 de la mañana, despertó a su esposa y le dijo que se le acababa de ocurrir una idea. (Sus hijos nacieron sin problemas, dijo, pero él tiene una tía que sufrió daño cerebral al nacer.)

Su esposa , recordó, “me dijo que estaba loco y se volvió a dormir.” Tomó una jarra del refrigerador y una muñeca de su hija, y comenzó esa misma madrugada a hacer las pruebas.

A la mañana siguiente, un amigo algo escéptico le presentó a un obstetra . “¿Se puede imaginar estos dos tipos de traje en una sala de espera llena de mujeres embarazadas?”, comentó Odón al New York Times.

El médico lo alentó, por lo que siguió trabajando. Sustituyó la bolsa de poliestireno por otra que su esposa había cosido, y el frasco fue reemplazado por un útero de plástico .

Con la ayuda de un primo, el señor Odón se reunió con el jefe de obstetricia en un gran hospital de Buenos Aires. El jefe tenía un amigo en la OMS, que conocía al Dr. Merialdi, quien, en una conferencia médica de 2008 en Argentina, le otorgó al Sr. Odón 10 minutos durante una pausa para el café.

Sin embargo, la reunión duró dos horas. Al final , el Dr. Merialdi declaró que la idea era “fantástica” y organizó las pruebas en el laboratorio de simulación de la Universidad de Des Moines, que cuenta con maniquíes, más fieles a la realidad que una muñeca y una jarra. Odón afirma que la hija le preguntó: “¿Y ahora puedo tener mi muñeca de nuevo?”.

Desde entonces , el Sr. Odón ha seguido perfeccionando el dispositivo, patentando cada cambio. Cada dispositivo debe costar menos de $ 50 para confeccionarlo.

Dr. Merialdi dice que apoyó a Odón porque había visto otras ideas para salvar vidas que languidecen por falta de atención.

“Este problema necesitaba a alguien como Jorge”, dijo . ” Un obstetra habría tratado de mejorar los fórceps o la ventosa obstétrica, pero para entender el parto obstruido era necesario un mecánico. Y hace 10 años, esto no habría sido posible . Sin YouTube, él nunca habría visto el video.”

(Tomado de The New York Times. Traducido por Cubadebate)