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Cuba, con un 18,3 % de su población mayor de 60 años según estadísticas oficiales publicadas en el Censo de Población y Viviendas del 2012, es uno de los países más envejecidos de América Latina y está previsto sea hacia el 2050 uno de los más envejecidos del mundo, asegura hoy el diario Granma.

Con 2 millones 41 mil 392 adultos mayores (más de 60 años) en su población, ¿cómo se prepara nuestra sociedad para asumir los retos que implica el envejecimiento?

Alberto Fernández Seco, Jefe del Departamento de Adulto Mayor, Asistencia Social y Salud Mental delMinisterio de Salud Pública,  identificó como causas principales de este fenómeno la baja natalidad y el aumento de la esperanza de vida.

“Nuestro país tiene una esperanza de vida de 78,97 años, 76 para los hombres y 80 para las mujeres, aunque es interesante destacar la esperanza de vida de las personas que llegan a los 60 años, que es de 22 años más y la de los que llegan a los 80 años, de unos 8.8 años más”, explicó el especialista.

Fernández Seco agregó que desde el año 2010, Cuba no cuenta con reemplazo de fuerzas productivas, pues la curva de las personas de 0 a 14 años se unió a la de los que llegaban a los 60 años. De ahí en adelante aumentan los que llegan a 60 y disminuye el grupo de 0 a 14, lo que hace el escenario demográfico más complejo. Datos del propio Censo del 2012 arrojaron que ese último segmento es el 17,3 % de la población. “Somos el primer país en América Latina donde ocurre, a lo que se suma que tampoco contamos con reemplazo poblacional, es decir, garantizar que cada mujer tenga una hija”.

El doctor Fernández Seco señaló que en dicho aspecto Cuba tiene ventajas, pues desde la década del 80 ha desarrollado el programa del médico y la enfermera de la familia, pilar fundamental para la atención a la población adulta mayor dentro de su entorno.

Con el índice de envejecimiento actual y futuro de la población cubana, garantizar el cuidado a los adultos mayores es una de las principales dificultades que enfrenta la familia, lo que provoca la salida del empleo de personas con capacidades laborales plenas, siendo las más afectadas las mujeres, quienes asumen mayoritariamente la atención de los ancianos.

(Con información del diario Granma)