Foto: Francisco Ontañón.

Foto: Francisco Ontañón.

“Y sin embargo se mueve”. Por mucho que la frase fuera casi ciertamente atribuida a Galileo Galilei de manera errónea, sí era cierta: la Tierra se movía alrededor del Sol. Ahora, la misma afirmación puede aplicarse al monumento más famoso de la ciudad de Galilei. Sí, la torre de Pisa también se está moviendo. En concreto, está perdiendo su inclinación, al ritmo de 2,5 centímetros recuperados en los últimos 12 años, según el último informe anual del Grupo de Vigilancia del monumento.

“Seguirá enderezándose un par de milímetros más para luego permanecer estable y empezar a inclinarse de nuevo”, aseguró Giuseppe Bentivoglio, director técnico de la Opera pisana, ente encargado del monumento, en un reportaje que el diario británico Daily Mail dedicó hace tres días a la torre de Pisa. De hecho, en el artículo Bentivoglio llegaba a plantear que, “en teoría, sería posible enderezarla completamente”.

Otra cosa, obvio, es que ocurra. “Los habitantes de Pisa están encantados con que la torre haya sido restaurada pero no con que se enderece”, declaró al mismo periódico el alcalde de Pisa, Marco Filippeschi. Y cuesta imaginar que se quiera privar al monumento que atrae cada año a unos seis millones de visitantes de su principal atractivo.

En realidad los movimientos de la torre son los resultados previstos de la cura que disfrutó en 1992 y luego en 1999. La primera intervención, dirigida por el profesor Michele Jamiolkowski, llevó a cabo la sustitución de parte de los fundamentos con materiales más estables, a su vez atados y reforzados con cables de acero. Siete años después, una excavación permitió bajar la parte opuesta a la de la pendencia y reducir la inclinación del monumento.

Antes de las obras, la torre tendía a inclinarse precisamente por el otro lado, es decir, cada vez más. Lo que, aunque fuera al ritmo de poco más de un milímetro al año, significaba el riesgo de un derrumbe. Ahora, en cambio, según el estudio del grupo de vigilancia citado por el Daily Mail, “la torre está estable pero tiende a enderezarse”. Y sin embargo se mueve. Poco.

(Con información de El País)