Exportaciones-india

Ya conocemos sobre el interés de las potencias emergentes en América Latina y los beneficios que esto significa para nuestra región en materia de soberanía política, inversiones y diversificación de mercados. Sin dudas China lidera, sus inversiones la han convertido en el primer o segundo socio comercial de un gran número de países latinoamericanos, Chile, Colombia, Brasil, entre otros; el intercambio comercial supera los 240 mil millones de dólares. Rusia también adelanta en esta carrera con sus inversiones en el petróleo y sus ventas de armamentos, una alternativa a la dependencia histórica que en ese sentido la región tiene con Estados Unidos. Por su parte, Brasil como gran potencia en el área, es responsable en buena medida de esa integración que nace llena de expectativas, retos y peligros.

Pero falta una: la India, la milenaria nación célebre al igual que China por su desbordante población, altos índices macroeconómicos y escasos recursos naturales para sustentar su creciente desarrollo; para Nueva Delhi es tan saludable y provechoso mirar hacia América Latina como lo es para Beijing; aquí puede encontrar materias primas (agua, petróleo, alimentos) y un mercado seguro en una zona necesitada de nuevas tecnologías y sin mucha base material para procesar sus recursos naturales. La mesa está servida, las posibilidades son evidente y la India se esmera, en cinco años desea duplicar su intercambio comercial con Latinoamérica hasta unos 60 mil millones de dólares anuales. Brasil es la puerta por su condición de miembro del grupo BRICS (Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica), en la actualidad el intercambio bilateral es de 10 mil millones de dólares y en dos años alcanzarán los 15 mil millones.

Son cifras respetables, pero insuficientes aún si se toman en cuenta las potencialidades, sin embargo, ya existen proyectos concretos. Según estadísticas públicas, entre 2009 y 2011, las empresas de este país asiático adquirieron cientos de miles de hectáreas (130 mil en Brasil y 600 mil en Argentina) en la zona para la producción de alimentos, las petroleras indias OVL y ONGC Videsh operan millonarias inversiones en Brasil, Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú. Las consultoras tecnológicas emplean a unos 17 mil latinoamericanos, y una compañía india de la informática, Mahindra Satyam, será una de las proveedoras de la FIFA en el próximo Mundial de Futbol. Las energías renovables y la industria farmacéutica no se quedan atrás.

¡Por supuesto! Existen obstáculos, retos y peligros, no hay alianzas comerciales perfectas y en este caso específico se sigue un esquema poco saludable, ¿a qué me refiero? América Latina esencialmente exporta materias primas para importar desde la India productos manufacturados, no es un problema insuperable, pero requiere de voluntad y determinadas políticas para no crear daños estructurales a ambas economías. Otro problema es la distancia, solo basta mirar un mapa y notaremos los miles de kilómetros que separan a ambas regiones, entonces se requiere disminuir los costos del transporte y las transacciones, es necesario buscar alternativas para reducir las pérdidas lógicas de dos socios tan lejanos.

Pero no podemos ver este acercamiento solo desde el punto de vista comercial, debemos interpretarlas también por su alto valor político. El intercambio económico entre la India y América Latina se enmarca y reforzaría las relaciones sur-sur, una tendencia creciente debido en parte a la crisis estructural de las potencias tradicionales y su incapacidad cada vez mayor para mantener su hegemonía. El llamado Tercer Mundo comienza a mirar hacia adentro y ha descubierto sus ventajas políticas, es sin dudas un aporte en esa colosal y necesaria tarea de construir un modelo de relaciones económicas internacionales más equilibradas; en ese sentido la India es un actor clave y ojalá haya llegado para quedarse.