Ballena jorobada (Beethoven), 2006.

Ballena jorobada (Beethoven), 2006.

Las ballenas se encuentran, fuera de toda duda, entre los animales más impresionantes de la fauna marítima, herederas en amplia medida de todas esas leyendas e historias fantásticas que poblaron de monstruos las inconmensurables aguas oceánicas. Monstruo en el sentido de terrible, de insoportable para el pensamiento pero por motivos de asombro: “Dios está más allá de todo juicio humano y para ayudarnos a comprenderlo se sirve de dos ejemplos extraordinarios: el de la ballena y el del elefante”, dice Borges en alguna de sus Siete noches.

Y si bien una criatura de semejante reputación solo necesita aparecerse para recordarnos toda su magnanimidad, un testimonio de esta no nos cae mal de vez en cuando. Como es el caso de la serie elaborada por Bryant Austin, fotógrafo y ambientalista que ha retratado a las ballenas en toda su desmesurada presencia, tomando además detalles como sus rostros o sus impresionantes globos oculares que, como en una metáfora que algo tiene de hermética, cifran en un parte el todo, sugieren al tiempo que dicen, fragmentan solo para mostrar que, efectivamente, el universo cabe al interior del ojo de una ballena.

Las imágenes fueron capturadas sobre todo en la Gran Barrera de Coral de los mares australes y en las aguas del Reino de Tonga, en el Océano Pacífico.

Ballena jorobada con su cría. Islas Ha'apai, Reino de Tonga, 2005.

Ballena jorobada con su cría. Islas Ha’apai, Reino de Tonga, 2005.

Mozart y su madre (escena tomada en 5 fotografías), 2006.

Mozart y su madre (escena tomada en 5 fotografías), 2006.

Ballena enana bautizada como Ella (imagen tomada en 2 fotografías). Julio de 2009.

Ballena enana bautizada como Ella (imagen tomada en 2 fotografías). Julio de 2009.

(Tomado de Pijamasurf)

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