Foto: Carlos Rosillo.

Foto: Carlos Rosillo.

El sábado 31 de agosto, a dos días para el cierre del mercado estival, Carlo Ancelotti sintió compasión de Casillas y le lanzó un mensaje como quien arroja un flotador a un náufrago, en la sala de conferencias de Valdebebas.

—Me decanto por Diego López porque está jugando bien, tiene una buena condición, y está tranquilo—, dijo el técnico del Madrid.

Ancelotti confesó en el club que esperaba que con estas palabras Casillas se diese cuenta de que definitivamente sería el suplente de López por lo que restaba de temporada. El técnico entendió que el capitán se merecía saber su destino mientras todavía le quedase tiempo de cambiar de club. Entonces Casillas tenía un par de buenas ofertas de equipos que disputaban la Champions. Sin embargo, fuese porque no lograba imaginarse una vida en el extranjero, fuese por su inminente paternidad, renunció a abandonar el Madrid. Su postura fue aplaudida por el presidente, Florentino Pérez. Según el entorno del mandatario,Pérez se propuso que Casillas diera el relevo a su sucesor desapareciendo paulatinamente de la escena. El presidente culpa al capitán del fracaso de Mourinho pero, por razones de política social, no le interesa desprenderse inmediatamente de él. Como informó El Larguero, de la cadena SER, el próximo verano, siempre que Casillas no pueda reivindicarse en la Copa del Mundo, Pérez le abrirá las puertas del club de buen grado.

Casillas, de 32 años, ofreció una conferencia este jueves en Boadilla, durante un acto publicitario de Hyundai. Un mes y medio después de su decisión de quedarse en Madrid reflexionó sobre lo sucedido en esos días de fin del mercado. “Si en septiembre me hubiese querido marchar”, dijo, “hubiese dicho al presidente que me quiero ir sí o sí, pero he decidido que quiero formar parte de esta plantilla y de este club muchísimo tiempo”.

La tradición indica que los clubes deben dejar libres a los jugadores de la cantera que han hecho carrera en la institución si no entran en los planes deportivos. La norma consuetudinaria implica un compromiso ético con futbolistas que no han costado nada y han dado mucho, siempre y cuando ya no se les necesite.Si, tras escuchar la conferencia de su entrenador el 31 de agosto, Casillas hubiese pedido marcharse sin cargo, Florentino Pérez habría carecido de autoridad moral para reclamar dinero por él. Sin embargo, el portero se quedó. Su hermetismo impide conocer con claridad qué clase de cálculos hizo. Tal vez consideró que el tiempo —como tantas veces— se pondría de su parte. Este jueves, sin embargo, admitió que su paciencia se agota.

“Si dentro de tres meses la situación no cambia y me hacen la misma pregunta, a lo mejor contesto que me estoy planteando irme”, aseguró. “El jugador pasa por momentos en los que cuando no está siendo protagonista o disfrutando de este deporte se le pasa por la cabeza el tomar alguna decisión. Soy humano, futbolista, llevo sin jugar nueve meses, y también me pasa. Quiero seguir aquí, estar aquí, seguir ganando más títulos con el Real Madrid, pero llegará un día en el que a lo mejor tengo que tomar una decisión”.

“A día de hoy”, prosiguió, “mi objetivo es otra vez pelear, luchar y jugar todos los días. Si no lo tuviese claro, en septiembre le hubiese dicho al presidente que me quería ir y que quería salir de aquí sí o sí, o en Navidad”.

Si Casillas cambia de idea en Navidad ya no dispondrá de tantas alternativas. Ha participado como titular en dos partidos de Champions —extraña decisión de Ancelotti— y solo podría emigrar a equipos que no disputen la principal competición continental. Equipos que, normalmente, pertenecen a la segunda fila.

(Con información de El País)

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