Poblacion_envejecida

Por Dixie Edith

El envejecimiento creciente de la población cubana pone en tensión los sistemas de salud y seguridad social, amenaza el monto de la población económicamente activa y obliga a evaluar con seriedad la cobertura y calidad de las instalaciones que existen para la atención a las personas de la tercera edad.

Así lo reconocieron las autoridades de la isla al incluir, entre las medidas más urgentes para enfrentar ese fenómeno demográfico, la construcción y reparación de asilos o residencias de mayores y de las llamadas Casas de abuelos, dedicadas a la atención diurna de cubanas y cubanos de avanzada edad.

Pero también quedó abierta la posibilidad de “estimular la gestión no estatal” para la atención a adultas y adultos mayores, indicó Marino Murillo Jorge, vicepresidente del gobierno, durante una reunión de Consejo de Ministros la pasada semana en La Habana.

Según datos del Anuario Estadístico de Salud Pública, al cierre de 2012 existían en el país 144 hogares o asilos de ancianos y 233 casas del abuelo, la mayoría de los cuales, como sucede a buena parte del fondo habitacional, presenta serios problemas constructivos o urge de reparaciones imprescindibles.

Además, la demanda actual de estas instituciones es muy superior a las capacidades existentes y están más limitadas para los ancianos con discapacidad, reconoció el Consejo de Ministros.

Los resultados oficiales del Censo Nacional de Población y Viviendas levantado en 2012, divulgados durante la citada reunión, constataron que el país tiene 11 millones 167.325 habitantes, con un descenso de 10.418 personas en relación con el año 2002.

Según las nuevas estadísticas, “se confirma la tendencia al envejecimiento”, con 18,3 por ciento de la población con 60 años o más; mientras solo 17,2 por ciento “se ubica entre cero y 14 años”.

Sin embargo, datos del Anuario Estadístico de Salud refieren que mientras en 2012 se contaba en el país con 816 especialistas dedicados a la Neonatología y 2.791 a la Pediatría, apenas 485 ejercían la Geriatría, también llamada especialidad médica del envejecimiento.

En apenas dos décadas Cuba será el país más encanecido de América Latina, confirmó la Encuesta Nacional de Envejecimiento, realizada en 2010 por el Centro de Estudios de Población y Desarrollo (CEPDE), de la Oficina Nacional de Estadísticas e Información (ONEI).

El estudio, efectuado con apoyo del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA) y de especialistas del Centro Latinoamericano y Caribeño de Demografía, ubicó a la isla para entonces con indicadores muy superiores a naciones como Argentina o Barbados, que hoy muestran niveles de envejecimiento similares.

Si en 2011 el 17 por ciento de la población superaba los 60 años, para 2035 las personas por encima de esa edad serán unos 3,6 millones, el equivalente a un tercio de los habitantes del país. Para entonces, habrá más población dependiente -infantil y anciana- que personas en edad de trabajar, con el consiguiente impacto en la economía nacional.

“Con el índice de envejecimiento actual y futuro de la población cubana, garantizar el cuidado a los adultos mayores es una de las principales dificultades que enfrenta la familia, lo que provoca la salida del empleo de personas en plenitud laboral, sobre todo de las mujeres”, reconoció Murillo Jorge durante la citada reunión del Consejo de Ministros.

El presidente cubano Raúl Castro consideró el asunto como “muy serio” en la citada reunión y aseveró que se están estudiando otras soluciones, según informó la prensa local.

Expertos como Juan Carlos Alfonso Fraga, director del censo nacional cubano y del CEPDE, de la Oficina Nacional de Estadísticas, insisten en que el envejecimiento debe enfrentarse de manera integral y sistemática y no con acciones aisladas porque es una situación “que llegó para quedarse”.

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