THE GUARDIAN

 

Un trabajador de 29 años de una subcontratista estadounidense de Defensa es la fuente que ofreció a The Guardian las informaciones confidenciales sobre los programas de vigilancia de las comunicaciones implementados por Estados Unidos, según anunció este domingo el diario británico.

 

“No tengo ninguna intención de ocultarme porque sé que no hice nada malo”, dijo Edward Snowden, que está en Hong Kong desde el 20 de mayo, en una entrevista por video publicada en el sitio web del periódico.

 

Mientras las autoridades estadounidenses anunciaron haber abierto una investigación para descubrir quién estaba detrás de las filtraciones, publicadas por The Guardian y The Washington Post la semana pasada, este exempleado de la CIA reconocía: “No creo que vuelva a ver mi hogar”.

 

Extécnico de la CIA, Snowden trabajó durante cuatro años en la Agencia de Seguridad Nacional (NSA) -de la que reveló documentos confidenciales- como empleado de varias subcontratistas, incluyendo Dell y Booz Allen Hamilton, su último empleador.

 

“Mi único objetivo es informar a la gente sobre lo que se está haciendo en su nombre y lo que se hace en su contra”, declara a The Guardian.

 

Hace tres semanas, tuvo que dejar a su pareja, con la que disfrutaba de una vida cómoda en Hawai, para volar a Hong Kong antes de la divulgación de las filtraciones, dijo el diario.

 

“Estoy dispuesto a sacrificar todo esto porque no puedo, en mi alma y mi conciencia, permitir al gobierno de Estados Unidos que destruya la vida privada, la libertad de internet y las libertades fundamentales de todo el mundo con este enorme sistema de monitoreo que se está llevado a cabo secretamente”, dijo.

 

En una entrevista con ABC News, el director nacional de Inteligencia de Estados Unidos, James Clapper, señaló que había pedido abrir una investigación para descubrir el origen de las revelaciones.

 

“Espero que seamos capaces de dar con quien hizo esto, porque causa un gran daño a la seguridad de nuestro país”, declaró Clapper.

 

Filtraciones publicadas por The Washington Post y The Guardian revelaron la existencia del PRISM, un programa para recopilar rastros dejados en internet por personas fuera de Estados Unidos.

 

Los diarios también revelaron que la NSA ha accedido desde 2006 a registros de las horas y la duración de las llamadas realizadas en Estados Unidos a través de Verizon y otras empresas, como parte de una operación de monitoreo y recolección de datos para anticipar planes terroristas.

 

La vigilancia electrónica “es una herramienta clave para seguir garantizando la seguridad de la nación”, añadió Clapper, que el sábado fustigó a los medios por sus “imprudentes revelaciones” e hizo una férrea defensa de los programas por su eficacia en la lucha antiterrorista. También aseguró que las actividades eran legales y estaban sometidas a una amplia supervisión de los poderes Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

 

El debate sobre los programas “es un arma de doble filo porque nuestros adversarios (…) se benefician de esa misma transparencia”, agregó.

 

Intimidar a los periodistas y a sus fuentes

 

Entrevistado este domingo por la mañana en la cadena ABC, el periodista de The Guardian Gleen Greenwald, uno de los que están detrás de las revelaciones de los programas masivos de espionaje electrónico, denunció por su parte la intención de “intimidar a los periodistas y sus fuentes”.

 

“Cada vez que un periódico menciona algo que el gobierno oculta, que los responsables políticos no quieren que la gente sepa (…), hacen lo mismo: atacan a los medios de comunicación”, estimó Greenwald.

 

“Cada vez que (…) alguien revela malas acciones del gobierno, la táctica consiste en demonizarlo y presentarlo como traidor”, dijo el periodista.

 

Muy severo en su lucha contra la filtración de información confidencial, el gobierno de Obama tuvo que hacer frente a las críticas a mediados de mayo después de que se supiera de las actividades sin precedentes de rastreo de los registros telefónicos de la agencia de noticias estadounidense AP.

 

Un veterano de la CIA, John Kiriakou, fue condenado en enero a dos años y medio de cárcel por revelar el nombre de un agente secreto implicado en interrogatorios sensibles con presuntos miembros de Al Qaida.

 

Y el lunes se inició el juicio por una corte militar del soldado Bradley Manning, quien se enfrenta a cadena perpetua por entregar decenas de miles de documentos secretos a WikiLeaks.

 

(Con información de AFP)