En fotos, recibió Raúl al Papa Francisco en el Palacio de la Revolución Tarde bajo lluvia con el Papa Francisco en la Catedral

Fotos del encuentro entre el Papa Francisco y Fidel

Visita de Cortesía del Papa Francisco al líder de la Revolución cubana Fidel Castro, 20 de septiembre de 2015. Foto: Alex Castro

 

Fidel y el Papa Francisco 2

Fidel y el Papa Francisco 1

El Papa Francisco, Sumo Pontífice de la Iglesia Católica y Jefe del Estado de la Ciudad del Vaticano, realizó una visita de cortesía en horas del mediodía de hoy al líder histórico de la Revolución cubana, Fidel Castro Ruz.

Su Santidad, quién inició una visita apostólica e histórica a nuestro país que se extenderá hasta el próximo día 22, sostuvo un amplio intercambio con Fidel y coincidieron en importantes temas de interés vinculados a la causa de los pobres, la preservación de la paz y la supervivencia humana.

Fidel tuvo palabras de elogio hacia el Papa Francisco por su capacidad de comunicación, sus reiterados mensajes públicos de solidaridad a favor de los distintos estratos sociales y de compromiso en bien de la Humanidad. El Papa Francisco expresó el agradecimiento a Cuba por su contribución a la paz y a la preservación de la especie humana en un mundo saturado de odio y agresiones. El Papa Francisco, fiel a su conciencia y convicciones, lucha con su palabra y el ejemplo, por una humanidad más generosa y justa en la que ninguna nación carezca de empleo, alimentos, medicinas y educación.

El compañero Fidel pudo apreciar en todo su valor las cualidades del ilustre visitante. El líder revolucionario obsequió al Sumo Pontífice un ejemplar de la primera edición, en 1985, del libro Fidel y la religión, de la autoría del fraile dominico, periodista y escritor brasileño Frei Betto.

El encuentro transcurrió en un clima distendido, de respeto y amistad. El próximo martes, el Papa Francisco iniciará un viaje a través del país que más oro y riquezas acumula en el mundo. Nuestro pueblo, observará con dignidad y respeto, cada palabra que allí se pronuncie con la esperanza de que todavía la humanidad será capaz de preservar la paz y la supervivencia.

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En fotos, recibió Raúl al Papa Francisco en el Palacio de la Revolución

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El Papa y Raúl Castro en el Palacio de la Revolución. Foto: Ismael Francisco/ Cubadebate.

Recibió Raúl al Papa Francisco en el Palacio de la Revolución

Su Santidad Papa Francisco llegó hoy al filo de las 4 de la tarde al Palacio de la Revolución, para realizar una visita de cortesía al Presidente cubano Raúl Castro Ruz, quien lo esperó justo a la entrada de la sede del Consejo de Estado.Después de tomarse una foto oficial ante las banderas de Cuba y el Vaticano y con el vitral “El Sol de América” como fondo, los dos líderes saludaron a las delegaciones oficiales y pasaron a un encuentro privado que duró más de media hora.

A la vez, el Primer Vicepresidente cubano Miguel Díaz Canel-Bermúdez y otras autoridades cubanas compartieron en un salón contiguo con el Cardenal Pietro Parolini, Secretario de Estado, y otros miembros del séquito que acompaña al Papa Francisco.

Al culminar el encuentro, Raúl y Francisco intercambiaron regalos en un ambiente distendido. Raúl obsequió al Sumo Pontífice de la Iglesia Católica una obra del artista cubano de la plástica Alexis Leiva Machado (Kcho), que recrea el momento de la crucificción de Jesús, en una cruz hecha de remos. El Papa, por su parte, le entregó al Presidente cubano un mosaico de la “Virgen de la Caridad del Cobre”, realizado por artistas del Estudio del Mosaico de la Fábrica de San Pedro.

El regalo de Kcho al Papa.

El regalo de Francisco a Raúl. Foto: Vaticano

Misa del Papa Francisco en La Habana y el bloqueo a Cuba

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Mensaje del Papa Francisco y el bloqueo a Cuba 3

Mensaje del Papa Francisco y el bloqueo a Cuba 1

Mensaje del Papa Francisco y el bloqueo a Cuba 2

Cardenal Jaime Ortega: “Papa Francisco bendiga a nuestro pueblo que lo admira”

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Palabras Cardenal Jaime Ortega

Palabras Cardenal Jaime Ortega 2

En fotos, misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución

Cardenal Jaime Ortega y el Papa Francisco

Raúl y Cristina Fernández

Cubanos esperando el inicio de la misa

Homilía del Papa Francisco en La Habana 3

Santa Misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución

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Misa del Papa Francisco en La Habana

Santa Misa del Papa Francisco en la Plaza de la Revolución, La Habana, 20 de septiembre de 2015

Jesús les hace a sus discípulos una pregunta aparentemente indiscreta: «¿De qué discutían por el camino?». Una pregunta que también puede hacernos hoy: ¿De qué hablan cotidianamente? ¿Cuáles son sus aspiraciones? «Ellos –dice el Evangelio– no contestaron, porque por el camino habían discutido sobre quién era el más importante». Les daba vergüenza decirle a Jesús de lo que hablaban. Como a los discípulos de ayer, también hoy a nosotros, nos puede acompañar la misma discusión: ¿Quién es el más importante?

Jesús no insiste con la pregunta, no los obliga a responderle de qué hablaban por el camino, pero la pregunta permanece no solo en la mente, sino también en el corazón de los discípulos.

¿Quién es el más importante? Una pregunta que nos acompañará toda la vida y en las distintas etapas seremos desafiados a responderla. No podemos escapar a esta pregunta, está grabada en el corazón. Recuerdo más de una vez en reuniones familiares preguntar a los hijos: ¿A quién querés más, a papá o a mamá? Es como preguntarle: ¿Quién es más importante para vos? ¿Es tan solo un simple juego de niños esta pregunta? La historia de la humanidad ha estado marcada por el modo de responder a esta pregunta.

Jesús no le teme a las preguntas de los hombres; no le teme a la humanidad ni a las distintas búsquedas que ésta realiza. Al contrario, Él conoce los «recovecos» del corazón humano, y como buen pedagogo está dispuesto a acompañarnos siempre. Fiel a su estilo, asume nuestras búsquedas, nuestras aspiraciones y les da un nuevo horizonte. Fiel a su estilo, logra dar una respuesta capaz de plantear un nuevo desafío, descolocando «las respuestas esperadas» o lo aparentemente establecido. Fiel a su estilo, Jesús siempre plantea la lógica del amor. Una lógica capaz de ser vivida por todos, porque es para todos.

Lejos de todo tipo de elitismo, el horizonte de Jesús no es para unos pocos privilegiados capaces de llegar al «conocimiento deseado» o a distintos niveles de espiritualidad. El horizonte de Jesús, siempre es una oferta para la vida cotidiana también aquí en «nuestra isla»; una oferta que siempre hace que el día a día tenga cierto sabor a eternidad.

¿Quién es el más importante? Jesús es simple en su respuesta: «Quien quiera ser el primero – o sea el más importante – que sea el último de todos y el servidor de todos». Quien quiera ser grande, que sirva a los demás, no que se sirva de los demás.

Y esta es la gran paradoja de Jesús. Los discípulos discutían quién ocuparía el lugar más importante, quién sería seleccionado como el privilegiado –¡eran los discípulos, los más cercanos a Jesús, y discutían sobre eso!-, quién estaría exceptuado de la ley común, de la norma general, para destacarse en un afán de superioridad sobre los demás. Quién escalaría más pronto para ocupar los cargos que darían ciertas ventajas.

Y Jesús les trastoca su lógica diciéndoles sencillamente que la vida auténtica se vive en el compromiso concreto con el prójimo. Es decir, sirviendo.

La invitación al servicio posee una peculiaridad a la que debemos estar atentos. Servir significa, en gran parte, cuidar la fragilidad. Servir significa cuidar a los frágiles de nuestras familias, de nuestra sociedad, de nuestro pueblo. Son los rostros sufrientes, desprotegidos y angustiados a los que Jesús propone mirar e invita concretamente a amar. Amor que se plasma en acciones y decisiones. Amor que se manifiesta en las distintas tareas que como ciudadanos estamos invitados a desarrollar. Son personas de carne y hueso, con su vida, su historia y especialmente con su fragilidad, las que Jesús nos invita a defender, a cuidar y a servir. Porque ser cristiano entraña servir la dignidad de sus hermanos, luchar por la dignidad de sus hermanos y vivir para la dignidad de sus hermanos. Por eso, el cristiano es invitado siempre a dejar de lado sus búsquedas, afanes, deseos de omnipotencia ante la mirada concreta de los más frágiles.

Hay un «servicio» que sirve a los otros; pero tenemos que cuidarnos del otro servicio, de la tentación del «servicio» que «se» sirve de los otros. Hay una forma de ejercer el servicio que tiene como interés el beneficiar a los «míos», en nombre de lo «nuestro». Ese servicio siempre deja a los «tuyos» por fuera, generando una dinámica de exclusión.

Todos estamos llamados por vocación cristiana al servicio que sirve y a ayudarnos mutuamente a no caer en las tentaciones del «servicio que se sirve». Todos estamos invitados, estimulados por Jesús a hacernos cargo los unos de los otros por amor. Y esto sin mirar de costado para ver lo que el vecino hace o ha dejado de hacer. Jesús dice: «Quien quiera ser el primero, que sea el último y el servidor de todos». Ese va a ser el primero. No dice, si tu vecino quiere ser el primero que sirva. Debemos cuidarnos de la mirada enjuiciadora y animarnos a creer en la mirada transformadora a la que nos invita Jesús.

Este hacernos cargo por amor no apunta a una actitud de servilismo, por el contrario, pone en el centro la cuestión del hermano: el servicio siempre mira el rostro del hermano, toca su carne, siente su projimidad y hasta en algunos casos la «padece» y busca la promoción del hermano. Por eso nunca el servicio es ideológico, ya que no se sirve a ideas, sino que se sirve a personas.

El santo Pueblo fiel de Dios que camina en Cuba, es un pueblo que tiene gusto por la fiesta, por la amistad, por las cosas bellas. Es un pueblo que camina, que canta y alaba. Es un pueblo que tiene heridas, como todo pueblo, pero que sabe estar con los brazos abiertos, que marcha con esperanza, porque su vocación es de grandeza. Así la sembraron sus próceres. Hoy los invito a que cuiden esa vocación, a que cuiden estos dones que Dios les ha regalado, pero especialmente quiero invitarlos a que cuiden y sirvan, de modo especial, la fragilidad de sus hermanos. No los descuiden por proyectos que puedan resultar seductores, pero que se desentienden del rostro del que está a su lado. Nosotros conocemos, somos testigos de la «fuerza imparable» de la resurrección, que «provoca por todas partes gérmenes de ese mundo nuevo» (cf. Evangelii gaudium, 276.278).

No nos olvidemos de la Buena Nueva de hoy: la importancia de un pueblo, de una nación; la importancia de una persona siempre se basa en cómo sirve la fragilidad de sus hermanos. Y en esto encontramos uno de los frutos de una verdadera humanidad.

Porque, queridos hermanos y hermanas, «quien no vive para servir, no sirve para vivir».

Palabras del Cardenal Jaime Ortega al concluir la Santa Misa en la Plaza de la Revolución

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Cardenal Jaime Ortega

Querido Santo Padre:

Mis sentimientos personales de adhesión de fe profunda y cordial al querido Papa Francisco, los conoce Usted desde tiempo atrás. Gracias, Santidad, por haberme hecho experimentar también su cercanía, su amistad.

Pero hablo ahora en nombre de nuestro pueblo cubano, de los católicos y de otros tantos creyentes, y aún no creyentes. Gracias por venir a visitar esta tierra nuestra, Cuba querida, gracias por haber sembrado, son su Pontificado, inquietudes buenas y necesarias en nuestras conciencias, tan adormecidas y acostumbradas a la mediocridad.

Gracias por los nuevos aires de esperanza que surgen de su ministerio de Padre y Pastor y que parecen inundar nuestro mundo, cuyo frescor renovador sienten especialmente los pobres de nuestros campos y ciudades, de las periferias sociales, económica y políticas, de todos los pueblos de la Tierra, también del nuestro.

Gracias, Santo Padre, por haber favorecido el proceso de renovación en las relaciones entre Cuba y Estados Unidos que tanto beneficiará a nuestro pueblo. Esperamos que su llamada a la Paz se extienda no sólo a los altos niveles políticos, sino que llegue a los pueblos de ambas naciones y muy especialmente a nuestro pueblo cubano que vive aquí y en Estados Unidos, para alcanzar, en espíritu cristiano de perdón y de misericordia, la anhelada reconciliación entre todos los cubanos, los que vivimos en Cuba o fuera de Cuba. Sólo el amor y el perdón entre todos nosotros será un medio válido para una verdadera y pacífica renovación de nuestra nación cubana.

Le prometemos, Santo Padre, nuestra oración asidua a la Virgen de la Caridad para que lo sostenga en su difícil ministerio de sembrar amor y paz en un mundo dividido por las guerras y por el odio.

Querido Papa Francisco, bendiga a nuestro pueblo que lo admira, lo acoge con cariño, y, lleno de gratitud y esperanza, espera su bendición. 

El Obispo de Roma y los pobres

“Habemus Papam”. Es ese tal vez el anuncio en latín más esperado por los fieles del catolicismo. Fue esa la frase que proclamó, en el 2013, la llegada del primer Sumo Pontífice nacido en Nuestra América. Francesco, en italiano; Francisco, en español, resultó ser el nombre escogido por el actual Obispo de Roma para ejercer como Vicario de Cristo, al frente de la Iglesia Ca­tólica, cuando aquel 13 de marzo del 2013 —pasados seis minutos de las 7:00 p.m.— tras la quinta ronda de sufragio de la segunda jornada de cónclave, el cardenal Jorge Ma­rio Bergoglio fue electo para suceder a Be­nedicto XVI. La decisión del nombre pontifical se debe al santo italiano San Francisco de Asís, fundador de la Orden Franciscana, pues “para mí es el hombre de la pobreza, el hombre de la paz, el hombre que ama y custodia la Creación”, reveló a la prensa el actual Jefe de Estado del Vaticano. Ello explica la intencionalidad de cómo quiere reformar la Curia Romana, en el esfuerzo-pasión de lograr “una Iglesia pobre y para los pobres”. Sigue leyendo

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PAPA FRANCISCO

Berta Soler insiste en lanzar sus dardos para deslucir visita del Papa Francisco

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SE ALQUILAN

Por: Roberto J. Pérez

Urgida por lograr a toda costa protagonismo antes sus benefactores de la ultraderecha en Miami, la cuestionada líder de una fracción del grupo contrarrevolucionario que se hace llamar Damas de Blanco insiste en realizar provocaciones durante la visita del Sumo Pontífice.

Según una fuente conocedora de las interioridades de ese grupúsculo que requirió el anonimato, precisó que Berta Soler, su esposo y ex recluso contrarrevolucionario Ángel Moya y el liderzuelo y también frustrado actor de televisión Antonio Rodiles están barajando varias acciones a partir de indicaciones y financiamiento recibidos del otro lado del estrecho de la Florida.

De acuerdo a esa fuente todas las acciones giran en torno a un mismo denominador común:generar disturbios en lugares públicos donde esté presente el Papa para obligar a las autoridades a reaccionar y luego denunciar la supuesta represión y violaciones de los Derechos Humanos en la mayor de las Antillas.

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